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miércoles, 7 de agosto de 2013

OFICINA ANITA, CANTON BOLIVIA O CANTON CENTRAL.

Rumbo a Antofagasta frente a Pampa Union existio una oficina llamada Anita y hoy son las ruinas de una historia que marco un movimiento salitrero junto con otras mas del mismo canton. Es una gran sorpresa descubrir unas ruinas que desde la carretera no se ven.El concepto de cantón se utilizó desde los inicios del ciclo salitrero en región de Tarapacá, durante las primeras décadas del s. XIX. Se trataba de pampas salitreras donde se instalaban diversas factorías para el beneficio del nitrato, entonces llamadas "paradas". Generalmente, como resultado de estas actividades industriales, emergía en las cercanías algún pueblo que ofrecía los servicios y comercio requeridos. Esos pueblos surgieron, a su vez, de las más antiguas paradas salitreras, ya que cuando se agotaba el caliche en el sector, los restos habitacionales de los rudimentarios campamentos iniciales se convertían en asentamientos estables. Así emergió, por ejemplo, el pueblo de La Noria, entre otros. Los cantones salitreros de la actual II región de Chile, fueron El Toco, Bolivia (también Central o El Loa), El Boquete y Aguas Blancas. Sus puertos de embarque fueron Tocopilla, Mejillones, Antofagasta y Coloso. En las estadísticas de la Asociación Salitrera de Propaganda, que reunía a los productores de nitrato, como veremos más adelante, figuraba cada cantón independiente uno del otro, como si representaran también distritos distintos, con excepción de los cantones El Loa y El Boquete que se incluían en el cantón Bolivia y el cantón Aguas Blancas, respectivamente. Lo mismo acontecía con el cantón de Taltal, que siempre fue considerado como otro distrito. Diferente era la situación de los cantones de Tarapacá que se sumaban todos para representar la producción total de esta provincia. Para una mejor comprensión de lo señalado, podemos tomar como ejemplo un registro de dicha asociación de productores de nitrato en pleno período de auge. El Cantón Central lo formaban las Oficinas Salitreras: Sargento Aldea, Puelma, Chacabuco, Aurelia, Lastenia, Carmela, José Santos Ossa, Ausonia, Leonor, Cecilia, Edwards, Aníbal Pinto, Candelaria, Luisis, Anita, María, Angamos, Curicó, Filomena, Concepción y Aconcagua; todas las cuales tenían sus propios ramales donde se embarcaba su producción que el FCAB trasladaba al puerto de Antofagasta desde cuyos muelles se enviaba el oro blanco a los distintos mercados nacionales e internacionales.
Insólito accidente de una niña. A días antes de la conmemoración del 21 Mayo de 1925, los pobladores de la oficina salitrera “Anita” del Cantón Bolivia, fueron los testigos de una tragedia de esas que a menudo solían suceder por esos lugares, donde por efecto del trabajo se requería el uso del explosivo quedando todos expuestos a ser victimas de cualquier azar del destino. Había en esa oficina un canal que estaba situado cerca de una sección de la pampa, que ocupada en explotación desde hacia mucho tiempo, pero sin que jamás se hubiera tenido que lamentar ninguna desgracia hasta que el día 19 la pequeña Lucia Calderón, pago con su vida el tributo al capitalismo. Los hechos sucedieron de la siguiente manera en las circunstancias que el barretero José Rosas hizo explotar un “callo”, con cinco y medio cartuchos de dinamita, en una calichera que estaba a una distancia mas o menos a 3.300 metros, entonces se desprendió una costra con tanta fuerza que se elevo por el espacio, yendo a caer en el sitio que se encontraban abriendo una puerta las niñitas Berta Calderón y su hermanita. Lucia. La mayor resulto levemente herida del brazo izquierdo, y la menor la muerte trágica… horrorosa situación, pues la costra le pego en la cabecita destrozándosela en gran parte. La niña Berta al ver la desgracia corrió en busca de sus padres para darle la triste nueva. El padre corrió desesperado, y medio loco por el gran dolor; en seguida salio en busca del causante de la muerte de su hijita, haciendo responsable en su desesperación al jefe de sección don Juan Castillo, el que no tenía culpa alguna. Evitaron que el angustiado padre cometiera una torpeza desencadenando en otra desgracia. Al lugar del suceso llegaron un capitán de Carabineros, y la autoridad judicial alzando el sumario de estilo. Quedando consternado el campamento de “Anita”.
ALGUNOS HALLAZGOS: Encontramos algunas cosas que tuvieron alguna vez una importancia en la oficina

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